SCRAMBLER 1200

UN NUEVO NIVEL

Un revolución en la era de las revoluciones



Si echamos la vista atrás, había algo que estaba claro: Cuanto más se popularizó el motociclismo como hobbie, más obvio era que alguien iba a mirar al desierto californiano y decir “Oye, ¿y si…?”

La década de los ’60 estuvo especialmente marcada por una sucesión de diversas revoluciones culturales y el despertar social que se fraguó mientras los jóvenes descubrían los nuevos placeres de la sociedad de consumo y gozaban de una libertad mayor que nunca.

Habiéndose criado junto a motos, piezas y equipamiento que permitían romper con los límites establecidos fuera de la carretera, un creciente movimiento popular afloraba entre las dunas de Baja, al sur de California. El nuevo pasatiempo, conocido como scrambling, atrajo cada vez a más aficionados que iban al desierto cada fin de semana.

 




EL NACIMIENTO DEL SCRAMBLING

El motociclismo ya se había consolidado muchos años antes como una filosofía de vida. Las motos ya no eran un modesto medio de transporte ni estaban reservadas a las élites de la competición; un nuevo y emocionante movimiento motociclista se expandió entre los jóvenes como una moda a la que pronto se sumaron las estrellas de Hollywood más inconformistas y los músicos más rebeldes.

La llegada de las novedosas Triumph Bonneville T120 de 650cc en 1959 afianzó la reputación de Triumph en todo el mundo como una marca de motos capaces, resistentes, fiables y de calidad, pero esta imagen caló especialmente en América, donde los motoristas eran especialmente exigentes en cuanto a las prestaciones y potencia que esperaban de una moto.

Por aquel entonces muchos en California comenzaron a montar ruedas de tacos a sus Triumph. El scrambling era exigente y aquellas robustas motos británicas comenzaron a ganar fama entre los entusiastas de las motos como la mejor y más fiable alternativa para ver hasta dónde se podía llegar.






QUÉ ES EL SCRAMBLING

Todo en este nuevo estilo de motociclismo se centraba en superar los límites sobre todo tipo de terrenos naturales, así que la disciplina requería la combinación de un piloto habilidoso, decidido y capaz de controlar una moto que debía ofrecer las mejores prestaciones, resistencia y estabilidad.

Sobrevalorar las prestaciones de una moto en un entorno impredecible como el off-road puede salir caro, por eso los entusiastas del scrambling aprendieron pronto que la mejor forma de iniciarse en la disciplina era hacerse con una T120 o una TR6 bicilíndrica y prepararla rápidamente según sus necesidades. Cada uno adaptaba su moto según sus gustos particulares, pero siempre se desmontaban los carenados y cualquier elemento innecesario para ahorrar peso, se modificaban las salidas del escape para evitar golpes y obstrucciones, se instalaban neumáticos de tacos para agarrarse mejor al terreno y se ajustaba la suspensión. Entonces ya estaba todo listo para lanzarse a hacer el macarra entre las dunas.

En aquella década de liberación cultural y exaltación de la individualidad, los motoristas de scrambling descubrieron una nueva forma de evasión. Liberados de las ataduras y las leyes de la carretera, el scrambling consistía, y aún consiste, en derrapar con la rueda trasera, rodar sobre baches y pasar el rato con los colegas poniéndose a prueba a uno mismo y a su moto, buscando los limites sobre polvo, arena, grava, el desierto o el cauce seco de un río.

Liberados de las normas de circulación que se imponían en la carretera, los motoristas descubrieron una nueva vía de escape y diversión, donde el piloto, la máquina y el entorno natural se combinan en armonía y en una fórmula verdaderamente insuperable  de pasar el tiempo con los amigos, corriendo por una efusiva palmada en la espalda más que por un trofeo.

Y lo que descubrieron es que aquello era verdadera DIVERSIÓN.

 

 

 

 

EL REPALDO DE LAS ESTRELLAS DE HOLLYWOOD 

En la época en la que la estrella de cine Steve McQueen, conocido como “The King of Cool”, era un habitual de las dunas, el movimiento del scrambling estaba a tope en el Sur de California. En 1963 llegó a ser una moda tan popular que Triumph comenzó a comercializar en la costa oeste de EE.UU. la T120C, una variante especialmente modificada de la Bonneville.

Popularmente conocida como “TT”, esta moto de off-road de serie ya venía desde la fábrica preparada para todo según se sacaba de la caja, ya que contaba con escape de salida alta, silenciosos más abiertos, un cárter reforzado y neumáticos Dunlop Universal. Era la clásica configuración, prestaciones y silueta que se adaptaba a la perfección a las necesidades de los motoristas.

Aquella actitud y evolución en el estilo fue precisamente lo que Triumph se revivió en 2006 cuando presentó una nueva Scrambler.

 






EL SCRAMBLING EN EL SIGLO XXI

La Triumph Bonneville Scrambler de 2006 y sus sucesivas actualizaciones hasta llegar a la actual Street Scrambler de 900cc han contribuido de forma incuestionable a la creación, en pleno siglo XXI, de una nueva sub-categoría de motos scrambler.

Estas motos aún están terriblemente encasilladas como motos urbanas, clásicas y bonitas, pero sus altas prestaciones técnicas y su nivel de estilo logran cautivar a cualquiera que se cruce con ellas, ya sea en la ciudad o derrapando fuera del asfalto. Y por supuesto, aún mantienen su conexión con aquella tendencia nacida en los años ’60 gracias a su estilo y facilidad de personalización.

Aunque la robusta actitud off-road de la Street Scrambler y su atractiva versatilidad siguen más fuertes que nunca en el mercado, estaba claro que aún quedaba espacio para ir más allá con esta nueva y emocionante generación de scrambler, que es tan capaz en los trayectos por carretera del día a día como en la búsqueda de nuevos límites derrapando en las aventuras más extremas.

…una verdadera cross-over desarrollada para moverse con comodidad por la carretera y para los retos más extremos fuera de ella.

Todo lo que una verdadera scrambler debe ser.

Esa moto es la Scrambler 1200.

Y ya está en camino.

 


SCRAMBLER 1200: THE REAL DEAL

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